Ser padre: “La búsqueda de una oportunidad”

El Péndulo

Periodista

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“Hoy, ’mis niñas’ tienen 22 y 7 años. Me siento joven para ser el papá de Florencia, pero medio viejo para ser el de Anna”, confiesa Raúl Hermosilla (44), referente local de la lucha por la Ley Nacional de Fertilidad.

 

 

Hace casi 9 años, Raúl Hermosilla, junto a su compañera de vida, Balbina Ruiz, y un grupo de personas que perseguían la firme aspiración de ser padres y madres, posibilitaron que la provincia de La Rioja fuera la primera en adherirse completamente a la Ley Nacional de Fertilidad. Esto permitió que un anhelo de Raúl y Balbina -y el de otras y otros muchos- se viera concretado.

La Cámara de Diputados de La Rioja aprueba la adhesión
a la Ley Nacional de Fertilidad (3 de octubre de 2013)

 

Raúl y Balbina, se conocieron en el 2001, ambos eran estudiantes; Raúl ya era papá de Florencia (22 años). Ella cursaba medicina y él la licenciatura en Psicología Organizacional.

Luego de un par de meses, en febrero de 2002 se pusieron de novios. Pero en 2005, ambos -ya profesionales- decidieron dar un paso más, y planearon su casamiento en la localidad de Vinchina, un 31 de diciembre del siguiente año. Pasados unos años, disfrutaron la vida juntos, haciendo planes, viajes y tratando de lograr una estabilidad económica, sin la cual no querían traer un niño al mundo. “Uno quiere que, al tener un hijo, éste no pase por las necesidades que uno pasó”, reflexiona Raúl.

“Yo lo sabía muy bien. Con 21 años fui papá por primera vez. Florencia nació mientras yo estudiaba y se convirtió en un reto para el que no estaba preparado. La noche en que la conocí, tomó mi dedo índice con su mano y supe que nunca más mi vida iba a ser igual”, rememora.

 

 

Cuando el reloj biológico empieza a marcar la cancha

Raúl cuenta: “con ‘Balby’ no nos apuramos, más bien –diría- que nos tomamos nuestro tiempo. Vivíamos en una casa grande, pero faltaba un poco de ruido; pero un día, y después de haber evitado ‘la conversación’ durante un tiempo, decidimos dar un giro a nuestras vidas y comenzamos con la búsqueda”.

“No era algo urgente, pero el reloj biológico empezó a marcarnos la cancha. Ya no éramos los veinteañeros de antes y sabíamos que algo estaba pasando, que nuestro hijo no llegaba”, continúa. Fue así que comenzaron a transitar por cuanto consultorio médico había, aunque con escasas respuestas.

La firme decisión, la búsqueda y la perseverancia se transformaron en años. En ese lapso pasaron a ser miembros y referentes del grupo de gestores de una ley que cambió muchas vidas, entre ellas, la de ellos mismos: Anna nació el 15 de abril de 2015.

 

 

La Rioja: pionera en la adhesión a la Ley Nacional de Fertilidad

La provincia de La Rioja fue la primera en todo el país en adherir completamente a la Ley Nacional de Fertilidad. Lo hizo el 3 de octubre de 2013 en una sesión histórica. Desde entonces, los riojanos y las riojanas pueden realizar consultas médicas y acceder a los tratamientos de alta complejidad -principalmente en centros especializados de la provincia de Córdoba-.

“La situación no era alentadora, pero sabíamos que íbamos a lograrlo. Con la aprobación de la Ley Nº 9.440 se abrieron muchas puertas y pudimos acceder a técnicas médicas de mayor complejidad, sin las cuales, hubiese sido imposible concebir nuestra bebé”, retoma su relato Raúl.

En esta línea, recuerda que, afortunadamente y luego de consultar con numerosos especialistas, encontraron la profesional que sabía cómo ayudarlos.

“Hoy, ‘mis niñas’ tienen 22 y 7 años. Me siento joven para ser el papá de Florencia, pero medio viejo para ser el de Anna. Ambas son únicas, no se parecen en nada. Hasta puedo decir que son el agua y el aceite, aunque se complementan muy bien”, así las define.

Finalmente, Raúl medita sobre su oficio de ser papá: “a una le enseñé sociología, mientras que a la otra me tocó enseñarle a leer en tiempos de pandemia. De un día para el otro, pasé de ser profesor universitario a maestro jardinero y, a decir verdad, disfruté de ambos roles”.