Un amor, una familia y la educación pública

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Gustavo Molina
Periodista

La historia de Marcos y Marisa se circunscribe a los vaivenes de la vida universitaria; un relato que puede desarrollarse desde la óptica de una familia que, con objetivos claros de superación, moldean un estilo de vida y cimentan sus anhelos sobre bases firmes.

Marcos Gabriel Álamo tiene 45 años, está casado con Marisa Alejandra Romero tiene 43. Llevan 27 años en pareja, y 18 de convivencia. Tienen tres hijos, el primero de ellos ya recorre el segundo año dentro de los claustros universitarios.

Marcos comenzó a trabajar en el Universidad Nacional de La Rioja como contratado en el año 2005, posteriormente a mediados del año 2006 a través de un llamado a concurso de antecedentes y oposición que se llevó a cabo desde la Universidad logró quedar en planta, desde ese entonces se desempeña en la función como personal administrativo de la Institución.

Consultado sobre la elección de la carrera afirma que “mi inclinación hacia la carrera de la Licenciatura en Gestión y Administración Universitaria, surge porque entendí que a través de la misma podía adquirir nuevas habilidades, necesarias para desempeñarme en relación a mi función laboral, brindándome una etapa formativa en la cual pude perfeccionar capacidades, con una preparación lo más cercana a la satisfacción de las demandas y exigencias de mi campo de laboral”.

Costear los estudios no fue tarea fácil, “porque cuando hay una familia por mantener y cuando uno lo considera una prioridad, teníamos otros gastos tales como por ejemplo el colegio de nuestros hijos y que al mismo tiempo, construíamos nuestro hogar, a través de un plan de gobierno denominado ‘Autoconstrucción’, y es por ello que tuve trabajar 8 horas en un ámbito privado, al que asistía en turno noche y los fines de semana junto a mi pareja realizábamos ferias de empanadas para poder pagar impuestos, entre otras cosas”.

Todo fue hecho con mucho sacrificio por parte de los dos, “pero valió la pena”, asiente Marcos. “En cuanto a mi pareja puedo decirte que siempre nos complementamos para salir adelante, puedo mencionarte innumerables cosas de la cual ella realizaba, ella era quien se encargaba del cuidado de los chicos al 100 %, y de la casa”.

Durante el tiempo que les demandó estudiar, usaron diferentes medios de transporte. “Dependiendo de si nos teníamos que transportar solos o con los niños, o si estábamos en horario laboral. Nos movilizábamos en ese momento en colectivo y moto, hasta que a través de mucho trabajo y sacrificio para poder ahorrar un dinero, finalmente pudimos comprar nuestro primer auto, considerando que nuestra familia estaba creciendo en cantidad y necesitábamos un medio de movilidad distinto al que teníamos en ese entonces y que nos permitiera manejarnos de una forma más organizada”.

Equilibrar entre las demandas de la vida laboral y estudiantil, se basó principalmente en gestionar el tiempo y fijar límites, estos fueron elementos fundamentales para alcanzar un equilibrio no solo entre el estudio y el trabajo, sino también con la convivencia familiar. “Requirió organizar las jornadas con antelación, delegar o compartir responsabilidades cuando fuera posible, todo se hizo de a dos y también con la ayuda de la familia, ya que tenemos tres hijos y muchas veces quedaron al cuidado de las abuelas o un tío/a”, nos cuenta Marisa.

“Como padres –continúa Marcos- buscamos concluir nuestros estudios mientras trabajábamos, dicha decisión no solo significó un doble esfuerzo, sino también sacrificar algunos aspectos familiares y personales. Uno de los principales retos a enfrentar era la administración del tiempo, que es un factor muy apreciado cuando se tienen hijos pequeños y tantas actividades a la vez, el mensaje es: no importa la edad, siempre es posible lograr las metas propuestas, teniendo un plan claro y siendo pacientes”.

Cuando a ambos se les pregunta en qué área o institución les gustaría ejercer, Marcos afirma que “en la Institución en la que me desempeño actualmente me siento satisfecho, pero si me gustaría tener la oportunidad de ejercer la carrera docente”.

Por su parte, Marisa dice que “actualmente trabajo en el área administrativa de la universidad, pero me gustaría tener la oportunidad de realizar trabajos más acordes a mi profesión de trabajadora social, como por ejemplo en el área de salud o niñez y adolescencia”.

Marisa y Marcos recibieron su diploma de graduados a principios de 2024. Él finalizó el cursado de la carrera en diciembre de 2021, y ella termino de cursar en diciembre de 2023. Tienen una pequeña de 5 años en el nivel inicial, una hija en 5º año del secundario, y el mayor en 2º año de la universidad.

Con sus tres hijos en distintas etapas estudiantiles, reflexionan acerca de la importancia de la Educación Pública. “Como padres, consideramos que el mejor legado que podemos dejarle a nuestros hijos es la educación, no existe nada más gratificante que verlos realizados tanto profesional, como personalmente”.

“Estamos convencidos de que la educación y específicamente un grado universitario, trae múltiples beneficios a quien lo obtiene y más actualmente. El nivel educativo de los padres mejora la manera en que interactúan con los demás miembros de la familia al fomentar la adopción de creencias y valores que están relacionados con el comportamiento académico y la consecución de logros. Es por eso que terminar de estudiar se convirtió en una meta a cumplir si o si para nosotros”, concluyen.

La educación pública y la reconfiguración familiar y social

En los últimos años, se observa un crecimiento en la tendencia de las y los graduados del sistema universitario que conforman la primera generación de profesionales, muchos de ellos provienen de familias cuyos ancestros no tuvieron acceso a estudios terciarios o universitarios.

Por citar los casos más recientes, podemos decir que en el año 2023, sobre un total de 878 estudiantes de la Sede Capital, el 52% pertenece a una primera generación de egresados, y el 79% de esta población tenía trabajo al momento de la graduación. Estos datos fueron registrados y publicados por la Subsecretaría de Graduados Rectoral de la UNLaR. Hoy, el desfinanciamiento por parte del gobierno nacional pone en riesgo las universidades públicas, sostén de una memoria colectiva y de historias personales, como las de Marcos y Marisa, que en ese contexto social y educativo, lograron forjar una historia de amor y un proyecto de familia.

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Por: María Vázquez

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