Cuba Libre

Carlos Vega

Periodista

Carlos Vega

Periodista

El Péndulo está en Cuba y aprovechamos para conocer una parte de La Habana. No hicimos al modo de Dominic Toretto en “Rápidos y Furiosos 8”, sino caminando por lugares históricos y representativos de una ciudad amigable, vistosa, con vestigios de re-evolución y aires de crecimiento.

Resulta difícil mirar, pensar, creer y proyectar que Cuba avance. Aunque La Habana, la capital del país caribeño, muestra a simple vista, a través del turismo, la educación y formación universitaria, y el deporte, las herramientas para avanzar, ante un capitalismo global, que poco lo deja ver.

Carlos Vega. El Péndulo, en Cuba

 

La Habana es amigable, podés caminar o correr tranquilamente en horarios en los que la luz natural te lo permite; después se puede pasear, siempre con los recaudos de seguridad pertinentes.

Sin embargo, el turismo parece poner a todos los cubanos en movimiento para buscarse la manera de tener ingresos por derecha y ser atentos ante cada consulta extranjera. La interacción entre turistas y cubanos es permanente en todas los sectores de la ciudad.

El paseo en autos antiguos, la visita obligada a la Plaza de la Revolución, zona militar en la que todo está bajo la mirada de la Defensa Nacional cubana; los denominados “P2” que son los vehículos antiguos cuyas patentes inician con esta letra y número y se desempeñan como taxis-ómnibus, siempre con 5 ó 6 personas a bordo, colorean una ciudad, cuyos habitantes poco se preocupan por mantenerla ordenada y limpia, aunque sí dispuesta a trabajar en el turismo.

La Habana no tiene playa. Varadero y Los Cayos, los principales centros turísticos balnearios están a 100 km de la capital, pero recorrer la ciudad es muy entretenido.

El “Centro Fidel Castro Ruíz”, residencia presidencial, dónde vivió el ex presidente y revolucionario cubano, es uno de los lugares destacados de La Habana, donde también esta zona se destaca por albergar la Embajada de China, centros culturales y restoranes de cocina italiana, china, francesa y cubana. La Ciudad o Habana Histórica, dónde aún no llegamos, es otro lugar imperdible. La Costa y sus hoteles internacionales, bares y restoranes, pintan un lugar confortable y seguro.

La formación universitaria en Medicina, Turismo y Deporte, son tres pilares. Su desarrollo a través de la Universidad de La Habana con Facultades de: Cardiología, Odontología, Ortopedia, Clínica Médica. La Facultad de Turismo y la Universidad Nacional del Deporte muestran una actividad que no para, incluso los fines de semana. El Centro Nacional del Deporte es inmenso y en el predio versan leyendas como “Listos para Vencer” y “El Deporte es Revolución”, como premisa de avance social. El Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, también resulta una referencia universitaria y profesional para la zona del Caribe y Centroamérica.

Cuba es Libre. Es sencillo decirlo y quizás percibirlo desde esta simple mirada. La gente vive de manera sencilla, bien. En otros casos, no tanto. Con rastros de una herencia social, cultural y geopolítica que parece borrarse con la globalización comercial que educa y viste a los cubanos mediante la ropa y zapatillas de marca, y la música internacional (creo haber escuchado a Tini, en el estéreo de una moto).

Consulté sobre la cantidad de habitantes en Cuba y no supieron precisar el número. La población es de 11.082.964 habitantes, de los cuales, 2.130.481 viven en La Habana. “No sé bien, pero se fueron muchos…”, dijo Carlos el chofer del taxi. Es verdad, los edificios en condominios, casi vacíos o casi llenos, verifican esta apreciación del conductor cubano. Quizás muchos no optaron por este tipo de país y se fueron, y quizás, los que se quedaron, no tuvieron opción y la trabajan desde adentro para crecer.

Por esto, Cuba es Libre. Falta mucho en lo socioeconómico, pero décadas de bloqueo impidieron un desarrollo como vemos en Argentina u otros lugares.

Cuba es Libre por su gente, y por ellos y a través de ellos, educan, forman, capacitan y crean oportunidades; donde lo antiguo sólo se vé en los vehículos y edificaciones y en la pobreza material. Lo rico, se nota en el trabajo, que reitero, costará años verlo en el desarrollo socioeconómico de la República de Cuba.