Tesoros ocultos de la naturaleza argentina: la historia detrás de la lente de Facundo Carrizo

maximiliano herrera

Maximiliano Herrera

Periodista
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Maximiliano Herrera

Periodista
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Facundo Carrizo es oriundo de Vinchina, el último departamento riojano al extremo oeste de la provincia, limítrofe con Chile; estudia Historia, es guía de turismo de toda la zona del Bermejo y es un apasionado de los paisajes y la fotografía. Es un explorador que busca constantemente capturar los lugares más recónditos de la Argentina y para ello, de ser necesario, se interna en la montaña, en las noches más frías, para lograr reflejar el estado puro de la naturaleza. 

 

-Contanos un poco de vos, ¿Cuántos años tenés y donde vivís actualmente?

Antes que nada, te doy las gracias por el espacio. Tengo 24 años, nacido, criado y actualmente viviendo en Vinchina, que es mi pueblo. Realmente estoy muy agradecido que me haya tocado vivir en este rincón del mundo.

– ¿Cómo te introdujiste en la fotografía? ¿Qué hacías antes de eso?

La fotografía nace al mismo tiempo que mi otro actual trabajo que es ser guía de Laguna Brava. Me dedico a las dos cosas, a ser guía y a realizar trabajos audiovisuales y, literal, nació al mismo tiempo.

Resulta que cuando iba a hacer mis primeras guías hacia Laguna Brava, a un lugar tan lindo, había que sacarle fotos.

Resulta que mi tío había conseguido una cámara en Chile cuando se podía comprar, y la tenía guardada en su casa, y yo se la sacaba para hacer fotos en Laguna Brava, y así nació, le robaba la cámara a mi tío, y después de un tiempo junté unos pesos y pude comprarle la cámara en largas y olvidadizas cuotas.

En un primer momento todo lo que aprendí fue gracias a los turistas, porque a Laguna Brava llega gente muy interesante de conocer y entre ellos grandes fotógrafos de nivel internacional que vienen a registrar el paisaje. Ellos fueron los que de a poco me dieron consejos básicos, usar tal técnica para este tipo de foto, usar este programa, etc. Y así fue que aprendí a hacer fotografías.

En resumen, tanto la fotografía como el trabajo de guía se dieron en simultáneo, literal.

– ¿Es decir que los mismos turistas te fueron enseñando, no hiciste cursos ni talleres de fotografía?

-Exacto, los mismos turistas, que son gente muy grosa en la fotografía de paisajismo, me enseñaron. Son personas a las cuales yo admiro mucho y que en la actualidad tengo muy buena relación, prácticamente de amistad.

Siempre estoy en contacto y sigo aprendiendo de ellos pese a los años.

Y no, no realicé ningún curso de fotografía ni nada por el estilo, sino que fue todo a través de esas microcharlas de los viajes a Laguna Brava y también la puesta en práctica.

La fotografía de paisaje es un género que reproduce espacios del mundo de gran extensión y en la naturaleza. La mayoría de las fotos de paisaje muestran escasa actividad humana y pocos elementos artificiales ¿Por qué elegiste hacer este tipo de fotografía?

-Hasta el día de hoy hay personas que me piden hacer books de retrato, lo cual no lo acepto, porque no me considero un fotógrafo de evento o retrato y realmente no podría hacer ese tipo de trabajo.

Sí me considero más bien un fotógrafo de paisaje, porque es lo que a mí me gusta, es donde me siento cómodo, es donde yo me inspiro, y sobretodo me gusta generar y fomentar un espacio de valor y cuidado a estos lugares.

¿Por qué me gusta esto? Porque es ahí en donde inició todo, gracias a las influencias de mi padre y de mi tío que también fue guía de Laguna Brava, a ambos les gustaba la aventura, salir a la montaña, y fueron ellos dos quienes me fomentaron ese espíritu aventurero.

La idea es mediante mi trabajo intentar reflejar lo que a mí me inspira y sobretodo poner en puesta en valor y el cuidado que se merecen estas zonas tan delicadas.

– ¿Cómo impactan las redes sociales en tu trabajo?

El objetivo siempre ha sido el mismo y sigue firme: que el pueblo se haga conocido tanto en la parte cultural como natural. Se lo merece porque la gente de Vinchina es muy buena y amable. Hasta el sol de hoy sigo durmiendo sin echar llave en mi casa, dejamos bici y auto afuera y estamos bien. Acá hay gente con muchas ganas de recibir a los turistas, y por otro lado ni hablar el patrimonio cultural e histórico que tiene toda la zona del valle y la precordillera.

En cuanto al impacto en las redes, todo apunta a eso, y por suerte tuve la oportunidad de conocer a grandes amigos de páginas de viajes y demás que dos por tres me ayudan a difundir el pueblo, con la gente de Tripping Argentina, Argentina Salvaje, Viajar Argentina, entre otros fotógrafos que tienen grandes comunidades, me ayudan a que Vinchina se haga conocido, y por supuesto ni hablar de la gente que llega a la zona,  influencers o creadores de contenido que vienen ya sea por medios propios o por políticas.

Considero muy importante esta parte porque estos son procesos donde participan muchísimas personas, y si ponemos nuestro granito de arena y cada uno suma su parte, ayudamos a que más personas puedan conocer el destino.

Por otro lado, me permite generar trabajo. Productoras, gente que necesita material de archivo, dónde puedo desenvolverme como freelance, y también turistas que me contactan para que sea su guía.

También recibo el apoyo de los compañeros guías, que me comentan que mucha gente viene porque vio una foto mía y ellos me alientan a que siga subiendo contenido, eso está bueno ya que el turismo es una industria que da trabajo para todos.

-Es decir, a partir de tus fotos te llegaron muchas propuestas laborales de todo tipo ¿a vos a dónde te gustaría que te lleve la fotografía? ¿Hay algún lugar en el mundo que te gustaría retratar?

Este trabajo me permitió conocer diferentes partes de Argentina, sobretodo mucho el norte, lo cual me encanta, toda la región de la puna es mi salsa.

Y los lugares que deseo conocer en profundidad son Perú, Bolivia, y también me gustaría seguir explorando más la puna. Toda esa región norte es algo que quiero seguir conociendo y meterme como se dice “tierra adentro”. Si bien conozco estas regiones quiero seguir explorando cada rincón de las montañas.

-Recorres el país retratando lugares increíbles ¿Cuáles fueron los que más te impactaron y por qué?

Es una pregunta muy difícil de responder, pero son dos lugares riojanos: Uno es la ruta norte hacia la cumbre del Volcán Baboso, donde pasamos por la base del Veladero, y nos encontramos con un montón de lagunitas muy bellas, y el otro lugar es el Glaciar del Potro, glaciar riojano tripartito con Chile y San Juan. Ver toda esa masa de hielo con muchas grietas y sobretodo la historia que se vivió con los Incas ahí es algo que me apasiona.

– ¿Cuál fue tu experiencia más desafiante en la montaña?

-Fue mi primera expedición hacia los 6 mil metros, en el Volcán Bonete Chico, la cual tuve el honor de hacerla con mi amigo Pedro González, también guía de Vinchina.

Queríamos hacerlo por los 50 años del primer ascenso que hizo un lugareño. Su nombre es Cirilo Urriche de la localidad de Jagüe.

El desafío era ese, brindar un homenaje a este hombre que fue el primer lugareño en subir al Bonete.

Si bien mi compañero se sintió mal del estómago, él me hizo todo el aguante y me dio todo su apoyo haciendo base para que yo pude coronar la cumbre. Fue la primera expedición. No teníamos experiencia en los 6.000 y no contábamos con el equipo adecuado.

También fue desafiante desde lo económico. Nuestra familia nos ayudó. Nuestros compañeros de la cooperativa nos ayudaron prestándonos la camioneta para llegar al lugar e inclusive subimos con ropa prestada. Pero por suerte pudimos hacer ese homenaje.

-Si tuvieras que elegir una de tus fotos y a través de ella presentarte y mostrar lo que haces , ¿Cuál elegirías y por qué?

Esta es mi foto preferida y la tengo de fondo de pantalla, al igual que unos amigos que me la pidieron.

Es mi preferida porque es un Volcán riojano el que está de fondo, y por otro lado porque refleja lo que uno hace, andar por la montaña a más de 5.000 o 6.000 metros. Son expediciones duras, de carácter solitario. Todo el peso del agua que tenés que llevar, toda la comida para varios días. Todo ese esfuerzo que uno hace es para lograr fotos mágicas como ésta.

 

Todas las fotografías que ilustran esta nota pertenecen a Facundo Carrizo.

https://www.instagram.com/facundo_carrizo24/