Proponen cambiar la hora oficial en Argentina: motivos, beneficios y contras

El Péndulo

Periodista

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La iniciativa propone pasar del actual GMT-3 al GMT-4 en otoño-invierno; es decir se atrasaría una hora durante ese periodo y se volvería a adelantar en primavera-verano. El objetivo de este cambio tiene que ver con una cuestión energética y apunta a aprovechar de manera adecuada la luz natural; además de que se expuso que el reloj argentino se encuentra desfasado y debe “ponerse en hora”.

El proyecto de ley para modificar el actual huso horario de Argentina fue presentado por la Comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados de Mendoza. La propuesta -impulsada precisamente por el diputado Julio Cobos- consiste en establecer como hora oficial la del uso horario de cuatro horas al Oeste del meridiano de Greenwich; es decir que se pretende que Argentina recupere el horario real que le corresponde geográficamente, que es GMT-4.

En ese sentido, Cobos argumentó que debido a que se mantiene un horario antinatural o desfasado “se percibe la diferencia de manera marcada, sobre todo si nos ubicamos al oeste del mapa” y explicó que la propuesta “busca establecer como hora oficial la que nos corresponde dentro del Sistema Internacional de los Husos Horarios”.

 

Esta práctica de atrasar/adelantar una hora en otoño-invierno/primavera-verano se denomina universalmente como DST (Daylight Saving Time), por sus siglas en inglés de “horario de verano”, y se realiza en algunos países del mundo por distintos motivos. Las causas son diferentes de acuerdo a las características de cada lugar, puede ser por cuestiones económicas o por la ubicación geográfica; pero, muchas veces, uno de los motivos más comunes se debe a la intención de aprovechar mejor la luz solar y contribuir a la disminución del consumo de energía eléctrica, que es uno de los hechos que motivó a la Argentina a hacerlo.

 

Huso horario de Argentina

Nuestro país adoptó el sistema mundial de husos horarios en 1920, y en 1930 comenzó a alternar horario de verano (GMT-3) con horario de invierno (GMT-4), aduciendo que se trataba de beneficios energéticos. Pero, en 1974 se adoptó la zona GMT-3 como permanente, e incluso alternando con zona GMT-2 para horario de verano, quedando cada vez más alejado del horario natural.

En 2009, cuando se adelantó una hora, la modificación se realizó con la finalidad de que se aproveche la luz del día; pero, según científicos, no tuvo cambios significativos en el consumo de energía eléctrica. En tanto que en la actualidad la hora oficial es el Tiempo Universal Coordinado menos 3 horas (UTC-3) -respecto a la de Greenwich-.

 

Beneficios y contras

Al respecto, el investigador del Conicet, Diego Golombek, -quien participó y realizó una intervención en la sesión de la Cámara de Diputados de Mendoza donde se presentó esta propuesta-  manifestó algunos pros y contras del proyecto. Sostuvo que este cambio “puede servir para aprovechar mejor la luz, estar de mejor humor, cambiar la productividad, ir a trabajar o a la escuela durante el día sin afectar el rendimiento cognitivo”. En correlación, algunos especialistas de la salud y biología consultados sobre el tema por la comisión que trata el tema, coincidieron en que recuperar el huso horario GMT-4 “serviría para sincronizar el reloj interno”.

No obstante, Golombek explicó que los cambios de verano e invierno no tienen grandes beneficios y el presumible ahorro energético es complejo y depende mucho de las variables que se están midiendo, “lo que se ahorra por un lado, se gasta por otro”, indicó.

Además, advirtió que estar desincronizados, como en Argentina, podría explicar diversos problemas de salud, y “si se vuelve crónico el cuerpo no se ajusta al día solar y trata de hacer un esfuerzo para ponerse en hora, ese esfuerzo se detecta con problemas en la memoria de aprendizaje; y, eventualmente, todo el cuerpo comenzará a fallar”.

Por otro lado, especificó que el país, hacia 1974, se quedó en zona-3 permanentemente, e incluso alternó con zona-2 para horario de verano. “Habernos quedado en -3 en lugar de -4 es un equívoco que no se logra explicar claramente. Si vemos el mapa de husos horarios, a casi todo el territorio nacional le corresponde el huso horario -4 (o sea, 4 horas al oeste de Greenwich)”, aseguró el investigador.

En ese contexto, por su parte, Cobos marcó que el país tiene “una de las mayores diferencias entre la hora solar y la hora oficial”, y consideró que eso “afecta no solo al consumo de electricidad sino también al desempeño escolar”. “Con esta propuesta buscamos lograr una mayor coincidencia entre la hora solar y la oficial, y así activar el ritmo circadiano (reloj biológico) de cada persona”, manifestó el legislador.