El informe de la UCA revela preocupantes índices de pobreza e indigencia

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El Pendulo
Periodista

La Universidad Católica Argentina denominó «Crisis del empleo, pobreza de ingreso y privaciones sociales estructurales 2010-2021», a un informe dado a conocer en las últimas horas; donde se registraron altos valores de indigencia, pobreza y desempleo, muy superiores a las cifras de la prepandemia.

Según el relevamiento de la UCA, el 43.8 % de la población en la Argentina es pobre, es decir, más de 18 millones de personas. Ese número surge de la suma de 35% de pobreza y el 8,8% de indigencia.

Además, se advierte un deterioro en el nivel de la clase media, como consecuencia de la crisis económica, aunque el nivel general de hoy muestra un descenso en las carencias de la población, las cifras aún se encuentran lejos de lo que ocurría en 2019.

«Los programas sociales y las asistencias alimentarias no fueron suficientes para compensar el deterioro del bienestar durante el escenario COVID19. La reactivación económica ha producido un aumento en la demanda de empleo, pero se ha registrado una caída del ingreso real», destaca el estudio.

Además, el informe señala que «a pesar de las mejoras en materia de infraestructura social, las desigualdades estructurales evidenciadas en el aumento de las carencias no monetarias han ido en aumento. No es la falta de políticas públicas lo que explica este empobrecimiento, sino la débil economía de los más pobres que anula su propia inversión».

«Las oportunidades de movilidad social parecen agravarse: convivimos en una sociedad de ganadores y perdedores sin reglas claras de juego. Una profunda reforma institucional del Estado es condición necesaria para salir de la crisis, acompañada de una voluntad política de diálogo que dé inicio a una gran transformación», es otra de las conclusiones del informe.

«El país enfrenta desde hace tiempo un problema económico estructural, de ecuación económica, que no es irresoluble, ni teórica, ni técnicamente hablando, pero la solución es de carácter político-institucional. Esto implica más y mejor ejercicio de la democracia económica, social y política, y construcción de coaliciones y liderazgos políticos a la altura de estas circunstancias» concluyen.